lunes, 9 de noviembre de 2009
México. Matrimonio
sábado, 7 de noviembre de 2009
SOYPÁGINA 12
Viernes, 6 de noviembre de 2009
El matrimonio no es un sacramento
“Igualdad de derechos” es uno de los reclamos que convocan a marchar mañana.
Por Pablo Ben
La Iglesia Católica considera el matrimonio como un sacramento entre un varón y una mujer. Supuestamente, Dios quiso que el varón y la mujer se unan para poder reproducirse y dejar descendencia, y ése sería el objeto mismo del matrimonio. Por ese motivo, dos personas del mismo sexo, que no pueden tener hijos, que resulten de una relación sexual de la pareja, no deberían poder casarse. Dios no lo quiso así y por eso hizo al hombre y a la mujer diferentes y complementarios, para que de su relación sexual surjan los hijos que pueblan el mundo. A pesar de que cada vez es más la gente que cuestiona esta idea religiosa del matrimonio, todavía sigue siendo muy influyente. Por eso es necesario poner algunas cosas en claro.
El contrato matrimonial
En primer lugar es necesario decir que en las sociedades modernas el matrimonio no es un vínculo sagrado sino un contrato entre personas, mal que le pese a la Iglesia. De hecho es un contrato que se puede disolver mediante el divorcio. Si fuera un sacramento sería de carácter absoluto y sólo se podría disolver con la muerte, como ocurría antes de 1985 cuando no había divorcio. Pero incluso antes de que existiera el divorcio el matrimonio tampoco era un sacramento.
Era indisoluble, pero ni a las leyes ni al Estado les interesaba si las personas que se casaban consideraban su vínculo como algo que involucraba a Dios. Desde 1887, cuando el Congreso argentino aprobó la ley de matrimonio civil, el Estado dejó de reconocer el carácter religioso del matrimonio, y la unión a través del casamiento pasó a ser un contrato. El fin del reconocimiento estatal del matrimonio religioso en 1888 tuvo por objeto separar a la Iglesia y al Estado, y permitir que todas las parejas pudieran casarse sin tener por eso que seguir el rito católico.
Desde entonces, el Estado reconoce que dos personas están casadas porque han firmado un documento en el registro civil; si consideran o no que esa unión sea un sacramento es algo que al Estado no le concierne. El matrimonio civil da una serie de derechos y obligaciones, al igual que cualquier otro contrato.
En esos derechos y obligaciones hay decisiones humanas establecidas por leyes que no tienen relación con ninguna creencia religiosa, y que pueden ser modificadas por el Congreso. Que a la Iglesia esto no le guste es otra cosa. Si alguien pretende considerar a su matrimonio como sagrado es su decisión privada a la que tiene derecho, pero eso no significa que le puede imponer a otros lo mismo. Si el Estado considerara el matrimonio como un sacramento, la Iglesia Católica tendría entonces el derecho a imponer que todo el mundo se case ante el altar. Eso es lo que ocurría antes de 1887: quien no estuviera casado por iglesia, no era considerado
casado por el Estado. A partir de ese año, con la ley de matrimonio civil, el casamiento por iglesia no tiene ningún efecto legal; se trata de un asunto privado.
Cuestión de Estado
La Iglesia Católica quiere decidir quién puede casarse y quién no, de acuerdo con lo que esta institución considera “sagrado”. Al pretender tomar esta decisión, la Iglesia está exigiendo que el matrimonio sea un sacramento, es decir, que se tire por la borda la ley de matrimonio civil que está vigente desde 1888. Esa ley no permite casarse a personas del mismo sexo, pero tampoco dice que el matrimonio es una institución religiosa sino todo lo contrario. Dado que es un contrato entre personas, el Estado, a través de los mecanismos de la democracia, puede decidir ampliar o restringir el grupo de personas que pueden asumir este contrato. Por ejemplo, puede subir o bajar la edad mínima para el casamiento sin pedir autorización a la Iglesia. Del mismo modo, el Congreso puede autorizar que se casen las personas del mismo sexo. Si la Iglesia argumenta que esto viola el modo en que ella entiende el matrimonio como un vínculo de carácter religioso, lo que está diciendo es que su poder está por encima de las leyes y del Estado. También está diciendo que sus ideas morales y religiosas son las que debieran hacerse carne en la
ley, algo que va contra la separación entre Estado e Iglesia establecida por la Constitución. Por otro lado, la Iglesia —y todas las personas que se oponen al matrimonio gay/lésbico— también está planteando que, al contrario de lo que dice la Constitución, los varones y las mujeres no son iguales ante la ley. Si fueran iguales entonces no hay diferencia entre el casamiento entre personas del mismo o de diferente sexo.
Cambia, todo cambia
Sin embargo, lo más sorprendente no es que la Iglesia quiera estar por encima de la ley, se trata de una institución que siempre siguió este camino. El problema es que la Iglesia Católica nos quiere hacer creer que siempre pensó el matrimonio como un sacramento, cuando en realidad se trata de algo que sólo comenzó en el Concilio de Trento, allá por mediados del 1500.
Antes de ese momento, el catolicismo no consideraba el matrimonio como un sacramento. Es decir, durante quince siglos hubo personas católicas que no entendían el vínculo matrimonial como sagrado e indisoluble. El cielo no se cayó y Dios no parece haberlos castigado. Si la Iglesia declaró sacramento al matrimonio después fue para acumular poder, teniendo control de ese vínculo, ni más ni menos. De hecho es interesante examinar qué hizo la Iglesia cuando algunos Estados católicos establecieron el carácter del sacramento matrimonial en sus leyes.
En España y en su imperio colonial de América, el matrimonio era por ley un sacramento. Es así que nadie podía divorciarse y volverse a casar. Dado que el primer vínculo nunca quedaba disuelto, la Iglesia y el Estado colonial español consideraban que quien contrajera segundas nupcias incurría en “bigamia”.
Durante el período colonial mucha gente migraba de España a Indias. También circulaba gente de una región a otra del imperio colonial. Estxs migrantes solían quedar muy distanciados de sus tierras de origen porque el viaje de un punto a otro era largo y no había medios de comunicación. Es así que muchas personas armaban sus vidas nuevamente. No era raro que la pareja del primer casamiento quedara atrás y que la persona se volviera a casar. En muchos casos sólo se juntaban, pero había mucha presión social para casarse, porque lxs hijxs nacidxs fuera del matrimonio eran “ilegítimxs” y no tenían los mismos derechos. La Iglesia fomentaba el prejuicio contra las parejas no casadas por iglesia, y se aseguraba de que no tuvieran los mismos derechos. Pero cuando alguien volvía a casarse por iglesia por segunda vez, tratando de ocultar su primer casamiento, era condenadx por bigamia si su “crimen” se descubría. La Inquisición, institución de la Iglesia Católica de la cual proviene el actual Papa, podía condenar a muerte a quien incurriera en bigamia. O sea, cuando la Iglesia pudo imponer su idea del matrimonio como “sacramento”, la usó de la manera más represiva para destruir física y emocionalmente a quienes no hicieran lo que ella consideraba correcto.
La Iglesia todavía pretende seguir decidiendo sobre nuestras vidas hoy. Una de sus últimas campañas en este sentido es su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo. Una sociedad democrática debiera dejarle en claro a esta institución profundamente autoritaria que las decisiones sobre quién puede y quién no puede casarse deben partir del respeto a la igualdad legal establecida por la Constitución. El matrimonio para gays y lesbianas implica una profundización de la igualdad legal entre varones y mujeres, implica llevar la idea de igualdad de nuestra Constitución hasta sus últimas consecuencias. Todos y todas debemos tener los mismos derechos, y es por eso que el matrimonio para todo el mundo sin importar el sexo constituye una tarea democrática que no sólo nos permitirá a gays y lesbianas acceder a la igualdad legal sino que, además, permitirá que se consolide la separación entre Iglesia y Estado, consolidando así una democracia que en la Argentina ha tendido a ser más que frágil.
Una democracia que, con mucha frecuencia, viola sus propias leyes y permite que las cosas se hagan no de acuerdo con la igualdad sino con los caprichos y prejuicios de quienes tienen más poder.
Declaración del Episcopado
AICA - Agencia Informativa Católica Argentina
La libertad e igualdad para establecer vínculos amorosos y familiares que sean reconocidos por el Estado, sin imposiciones arbitrarias, hacen a la autonomía de los sujetos, autonomía que es un derecho indeclinable y condición necesaria de la democracia. Garantizar los mismos derechos a las personas que forman parejas homo o heterosexuales, reconocer a las mujeres su capacidad moral de decidir sobre sus vidas y que puedan acceder al aborto legal en contextos seguros, o que las personas trans sean reconocidas en su identidad, sin ser patologizadas, son apenas algunas de las expresiones de ese derecho, y de cómo hoy se encuentra todavía vulnerado.
Nuestra democracia en permanente construcción exige su reparación urgente, como lo ha hecho hace dos siglos con la abolición de la esclavitud, hace seis décadas con el voto femenino, y en esta transición, por ejemplo, con el divorcio vincular y la patria potestad compartida. No hay más esclavos, no hay más sufragio exclusivamente masculino, no hay privilegios legales para los varones respecto de las mujeres, puesto que con ciudadanos y ciudadanas jurídicamente considerados de segunda, no hay democracia que merezca tal nombre ni hay pleno estado de derecho.
La exclusión de gran parte de la población de la posibilidad de acceder a los derechos y responsabilidades asociados al matrimonio, perpetúa una sociedad con desigualdades arbitrarias y lo hace con la complicidad del Estado y los representantes del pueblo.
Por ello, celebramos la iniciativa parlamentaria y el debate que comienza. Esperamos que las y los legisladores plasmen el mandato democrático de adecuar las normas acorde a las necesidades y expectativas de una sociedad diversa y plural.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Adhesiones

Res. CD XVIII Marcha del Orgullo LGBT
A la comunidad de la Facultad:

El dilema del matrimonio homosexual
Frente a las puertas de Adán y Eva
Diana Cohen Agrest
Para LA NACION
Mientras tradicionalmente se adoptó un punto de vista puramente biologista, y se designó "sexo" lo que compete al cuerpo sexuado, masculino o femenino (diferencia anatómica para nada trivial, pues ella es, por lo general, determinante en la posición o el rol que cumple un individuo en la sociedad), en la actualidad la palabra "género" alude a la significación sexual del cuerpo en la sociedad: masculinidad o femineidad. Así, en el marco de esta distinción, el género no depende de la diferencia anatómica, porque se considera una construcción cultural.
Poniendo un límite a esta reivindicación, se dice que los vínculos estables entre homosexuales constituyen una opción libre de quienes eligen ese modo de relacionarse afectivamente no prohibida por la ley. Como todos los actos no prohibidos, posee garantía constitucional. Pero por definición, no constituye ni puede constituir un matrimonio. No por desigualdad ni por discriminación, sino por imposibilidad física y natural.
Sylviane Agacinski, portavoz que lidera la oposición a este nuevo formato en Francia, señala que "no es la sexualidad de los individuos la que ha fundado el matrimonio y la parentalidad, sino primeramente la distinción antropológica de los hombres y las mujeres".
La resistencia más férrea a la reivindicación de este nuevo formato social proviene, como es de esperar, del ámbito eclesiástico, uno de cuyos sacramentos es el matrimonio patrocinado por Dios como una forma de vida en la que se realiza aquella comunión que implica el ejercicio de la facultad sexual.
Este escenario, donde se presenta el matrimonio gay como un ataque mortal contra la institución familiar, es desmentido por los defensores de este nuevo formato cuando apelan a las arenas de la historia, la cual parece demostrar que aquellas instituciones que no tuvieron en cuenta los cambios sociales acaban por debilitarse, mientras que aquellas otras que se acomodan a los cambios son las que se fortifican: la abolición de la esclavitud o la instauración del matrimonio interracial también fueron vistos como transformaciones nefastas para la sociedad de entonces.
Los cisnes son fieles a su pareja toda la vida y también más allá de su muerte, ya sean parejas heterosexuales u homosexuales. El 80 por ciento de los chimpancés pigmeos es bisexual. Al realizar pruebas de paternidad en una colonia de gaviotas, los zoólogos descubrieron que el 20 por ciento de las parejas está integrado por ejemplares del mismo sexo. En el caso de las cacatúas enanas, al parecer, el porcentaje de homosexuales es del 40 por ciento.
© LA NACION
AICA - Agencia Católica de Noticias

Abogados católicos contra proyectos de matrimonio homosexual
Buenos Aires, 4 Nov. 09 (AICA)
Matrimonio homosexual
Ante la existencia de dos proyectos de ley ingresados en la Cámara de Diputados de la Nación por los cuales se pretende legislar sobre el matrimonio homosexual, la Corporación de Abogados Católicos manifestó que “el requisito que exige nuestra ley civil de acuerdo al cual el matrimonio debe ser celebrado entre un hombre y una mujer, no puede ser modificado por legislador alguno, puesto que el matrimonio es una institución del orden natural”.
Lo hizo a través de una carta que lleva la firma de su presidente, Eduardo A. Bieule, y de la secretaria, Guillermina Martínez Casado de Fuschini. El mensaje aclara asimismo que es “erróneo calificar de ‘injusta discriminació n’ el hecho de no admitirse la celebración del matrimonio entre dos personas de igual sexo, pues en tal caso la discriminació n tiene fundamento y se justifica, dada la esencial disparidad existente entre ese supuesto y el de la pareja heterosexual” .
El texto completo de la carta es el siguiente: Buenos Aires, 2 noviembre de 2009 Ante la existencia de dos proyectos de ley ingresados a la Cámara de Diputados de la Nación por los cuales se pretende legislar sobre el matrimonio homosexual, la Corporación de Abogados Católicos manifiesta al respecto que el requisito que exige nuestra ley civil de acuerdo al cual el matrimonio debe ser celebrado entre un hombre y una mujer, no puede ser modificado por legislador alguno, puesto que el matrimonio es una institución del orden natural –que existe grabada en la mente y en el corazón de los hombres-, o sea, que es propia de la naturaleza humana, basada en la naturaleza sexuada del hombre, que está encauzada a la fecundación, y la diferenciació n sexual a la complementariedad, encontrándose la misma orientada al servicio de la intercomunicació n interpersonal, y de esa manera, a la perfección de los integrantes de la pareja. La misma naturaleza impele a que se establezca cierta sociedad entre el varón y la mujer, y en eso consiste el matrimonio, existiendo una abismal diferencia con la unión de dos personas del mismo sexo, en que queda excluida la generación en forma natural. Quizás no esté de más señalar que el hecho de no admitirse el casamiento de dos personas del mismo sexo no constituye una discriminació n injusta, no debiéndose olvidar que la discriminació n no es cuestionable en sí misma, sino cuando se trata en forma desigual dos situaciones esencialmente iguales, no obstante no existir entre ellas diferencias cualitativas que justifiquen la aplicación de una solución distinta. Resulta sin duda erróneo calificar de injusta discriminació n el hecho de no admitirse la celebración del matrimonio entre dos personas de igual sexo, pues en tal caso la discriminació n tiene fundamento y se justifica, dada la esencial disparidad existente entre ese supuesto y el de la pareja heterosexual. Por otra parte, en el caso tampoco se violó la garantía de igualdad ante la ley -que implica gozar de iguales derechos en las mismas circunstancias- , ya que no se puede afirmar que sean iguales las circunstancias de las parejas heterosexuales unidas en matrimonio, uno de cuyos fines naturales es la procreación, y quienes, por ser del mismo sexo, no pueden procrear. Otorgarles a estas últimas el derecho a contraer matrimonio constituiría en buena parte un contrasentido básico, además de un desperfilamiento de la institución matrimonial, que a la sociedad no le interesa promover.
Promueven “matrimonio gay” con ataques a los católicos
Buenos Aires, 4 Nov. 09 (AICA)
Rechazo al “matrimonio” homosexual
El boletín Notivida cuestionó duramente los agravios contra quienes se oponen a esa iniciativa publicados en el diario Página 12, nota que mereció el repudio de numerosos lectores de esa publicación electrónica.Contraofensiva
Ante el avance del tratamiento legislativo de dos proyectos de ley para permitir el mal llamado “matrimonio” entre personas del mismo sexo, desde diferentes sectores se convoca a movilizarse para pedirle a los diputados que rechacen esas iniciativas impulsadas por organizaciones de sodomitas y lesbianas.
Organizaciones cristianas advierten en este sentido: "Argentina legaliza el matrimonio gay", eso es lo que estamos dejando que suceda. La inacción ciudadana y el desinterés por los derechos de los niños a tener un padre y una madre son desprotegidos por nuestra pasividad colectiva. La estructura natural de la familia se quebrará y nuestra sociedad junto a ella, pues la segunda depende de la estabilidad de la primera.
Si quieren cambiar el rumbo de la situación hay que movilizarse”.
En este sentido convocan a concurrir el jueves próximo, a las 10.30, a la sala uno del 2° piso del anexo de la Cámara de Diputados.
La entrada es libre y sólo debe llevarse DNI. En el mismo lugar pueden inscribirse para exponer en la audiencia. Asimismo, convocan a pedirle a los diputados que rechacen este proyecto a través del link:
http://www.notivida .com.ar/emails/ AlertaHomomonio. html .Convocan a decirle NO en Facebook
Organizaciones católicas convocan a decirle No al "matrimonio homosexual" a través de Facebook. Con este objetivo, invitan a los miembros de esta comunidad virtual a sumarse al grupo accediendo al link http://www.facebook .com/group. php?gid=18654456 6376 .
En pocas horas, el grupo en defensa del matrimonio natural entre el hombre y la mujer sumó casi 700 miembros.
¿La verdad...?
El grupo neonazi "Custodia" está enviando estos mensajes desde una dirección de e mail denominada Librería y Editorial Santiago Apostol:
DIGAMOS LA VERDAD:
¿PARA CUÁNDO PROPONEN LA PEDOFILIA LEGAL?...
Legalizar el matrimonio GAY
es poner al servicio del homosexualismo
todo el sistema educativo y mediático
del Estado.
Legalizar el matrimonio homosexual
es permitir la entrega de menores
a homosexuales.
¿¿¿Quién DEFIENDE a esos niños???
Los Más DEBILES = Los más
DESPROTEGIDOS !!!
MILES de matrimonios normales y niños solosesperan hace años en listas
de ADOPCION,
¿¿¿Y ahora además tienen que competir
con los putos???
BASTA DE CULTURA HOMOSEXUAL
NO A LA UNIONES DE PUTOS
POR NUESTRAS FAMILIAS
POR NUESTRA JUVENTUD
JUEVES 5 DE NOVIEMBRE 10 HS.
RIVADAVIA Y CALLAO
LOS VERDADEROS ENEMIGOS
DEL MOVIMIENTO GAY:
EL MATRIMONIO NORMAL
Y LA FAMILIA.
PARA QUE LA CONTRANATURA DEMOCRÁTICA
NO NOS GOBIERNE MÁS
agrupación nacionalista custodia
tu puesto en la lucha
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Patria!
domingo, 1 de noviembre de 2009

Osvaldo Bazán
01.11.2009
Conferencia ILGA - LAC

sábado, 31 de octubre de 2009

El presidente Barack Obama anulará una prohibición de 20 años de antigüedad que impide a las personas con VIH viajar a Estados Unidos.La orden será concluida el lunes, dijo Obama, lo que completará un proceso que se inició en el gobierno del ex presidente George W. Bush.Estados Unidos es uno de los pocos países que impiden la entrada a los viajeros infectados con VIH. Obama dijo que esta prohibición será anulada después de Año Nuevo, luego de un proceso de implementació n de 60 días."Si queremos ser un líder mundial en el combate del sida y el VIH, debemos actuar como tal", dijo Obama en la Casa Blanca antes de firmar la iniciativa para prolongar el programa Ryan White VIH/sida. El programa comenzó en 1990 y da atención médica, medicina y apoyo a casi medio millón de personas, la mayoría con ingresos bajos.La iniciativa tiene el nombre de un adolescente de Indiana que contrajo el VIH mediante una transfusión de sangre a los 13 años. White comenzó una campaña contra la discriminació n por sida y ayudó a educar al país sobre la enfermedad. White murió en abril de 1990 a los 18 años.La madre de White, Jeanne White Ginder, varios integrantes del Congreso y activistas en la lucha contra el sida asistieron a la ceremonia en la que el presidente firmó la iniciativa.En 1987, ante el temor y la ignorancia sobre la enfermedad, el departamento de Salud y Servicios Humanos agregó el sida a la lista de enfermedades contagiosas por las que una persona no tiene permitido entrar a Estados Unidos.El departamento trató de anular su decisión en 1991, pero el Congreso se opuso. En 1993 el padecimiento de VIH se convirtió en la única condición médica mencionada explícitamente en la ley migratoria como un motivo para rechazar el acceso a Estados Unidos.El resultado de la ley ha sido el rechazo de miles de estudiantes, turistas y refugiados, así como la complicación del proceso de adopción de niños con VIH. Tampoco se ha podido auspiciar alguna conferencia internacional sobre sida en Estados Unidos desde 1993, pues los activistas e investigadores VIH positivos tienen prohibida la entrada.
Escribile a los diputados
27 de octubre de 2009
Sras/es. diputadas/os de la Nación
Las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans tienen actualmente negados en nuestro país muchos de los derechos fundamentales que nos corresponden a todos y todas; derechos que están protegidos por la Constitución y deberían ser reconocidos por la ley y garantizados por el Estado.En tal sentido, quiero dejar constancia de mi apoyo al tratamiento de los Expedientes 1854-D-2008 y 1737-D-2009, para la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, y a su posterior sanción favorable por parte de ambas Cámaras legislativas.Por tanto acompaño y respaldo a la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans en su lucha por una sociedad sin discriminación, por un país para todos y todas.
AICA - Agencia Católica de Noticias
Ante el avance del “matrimonio gay”, llaman a movilizarse
Buenos Aires, 30
Oct. 09 (AICA)
Ante el avance del tratamiento legislativo de dos proyectos de ley para permitir el mal llamado “matrimonio” entre personas del mismo sexo, desde diferentes sectores se convoca a movilizarse para pedirle a los diputados que rechacen esas iniciativas impulsadas por organizaciones de gays y lesbianas. Ayer el tema pudo tratarse en un plenario conjunto de las comisiones de Legislación General y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, con presencia de decenas de gays y lesbianas y sólo cuatro cristianos, que debieron soportar burlas y agravios durante la discusión. Tras el debate, las diputadas Vilma Ibarra (Encuentro Social y Popular) y Silvia Augsburger (Partido Socialista) alentaron a sus pares a participar de la audiencia del jueves próximo, cuando se intentará sacar el dictamen que habilite su tratamiento en el recinto. Frente a este panorama, organizaciones cristianas advierten: "Argentina legaliza el matrimonio gay", eso es lo que estamos dejando que suceda. La inacción ciudadana y el desinterés por los derechos de los niños a tener un padre y una madre son desprotegidos por nuestra pasividad colectiva. La estructura natural de la familia se quebrará y nuestra sociedad junto a ella, pues la segunda depende de la estabilidad de la primera. Si quieren cambiar el rumbo de la situación hay que movilizarse”. En este sentido convocan a concurrir el jueves próximo, a las 10.30, a la sala uno del 2° piso del anexo de la Cámara de Diputados. La entrada es libre y sólo debe llevarse DNI. En el mismo lugar pueden inscribirse para exponer en la audiencia. Asimismo, convocan a pedirle a los diputados que rechacen este proyecto a través del link: http://www.notivida.com.ar/emails/AlertaHomomonio.html La Democracia Cristiana se opone. También los evangélicos El presidente del Partido Demócrata Cristiano, doctor Carlos Traboulsi, manifestó su absoluto rechazo a la posible sanción del proyecto de ley que regula el mal llamado “matrimonio homosexual”, igualándolo, en sus derechos y obligaciones, con la unión civil de parejas compuestas por un hombre y una mujer, y advirtió que estas propuestas “abren la puerta, lamentablemente en un futuro próximo, a la adopción de niños y niñas por parte de parejas gays, con el grave daño psicológico que esa medida puede provocar en dichos niños”. En tanto, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), insistió en subrayar que “el matrimonio es esencialmente heterosexual” y en advertir que por esto “equiparar la unión homosexual al matrimonio sería desvirtuar y desconocer el real significado que la misma palabra encierra”. Tras considerar que “se vulnera tal institución sometiéndola a una injusta discriminación, dado que se está otorgando igual tratamiento a lo que es esencial y naturalmente distinto”, solicitó a las autoridades que “no modifiquen el Código Civil”. Asimismo, reclamó a la Presidenta que cumplan sus intenciones, en cuanto a “la no modificación del Código Civil, ni dar lugar a ‘nuevos tipos de familia’” y a que “se multipliquen los esfuerzos dirigidos a la familia original y naturalmente constituida y a los hijos que en ella se forman”.

